Huelga Teléfonos Septiembre de 1931

En septiembre de 1931 se dio la primera gran huelga contra la II República, la causa fue el conflicto telefónico y de nuevo la puja entre las dos centrales sindicales, CNT y UGT, y de nuevo los anarcosindicalistas harán una demostración de fuerza y poder.

La huelga de teléfonos fue el inicio de la ruptura entre la CNT y el gobierno republicano. El servicio telefónico lo explotaba la compañía ITT desde la dictadura de Primo de Rivera.

Eran 4 los sindicatos que competían por la hegemonía de los trabajadores en la Compañía, la CNT presentó sus demandas a ITT que incluían el reingreso de los despedidos desde 1925 y las equiparaciones salariales. Ante la negativa de la Compañía a negociar, la CNT convocó la huelga el 6 de julio, el resto de organizaciones no la secundó. Según cifras oficiales la secundaron 3 mil trabajadores. El gobierno se posicionó con la Compañía y a la semana del inicio de la huelga, la Compañía dio por cerrado el conflicto e inició negociaciones con el resto de sindicatos. La CNT comenzó una campaña de sabotajes respondida con dureza por el gobierno, que prohibió los actos y asambleas públicas de la CNT y dio orden de disparar, sin avisar, contra cualquier saboteador de las líneas telefónicas. Los sabotajes llevados a cabo durante todo el verano de 1931 estallarán en Zaragoza con la convocatoria de una nueva huelga en repulsa de la muerte de Isidro Floria.

El 9 de agosto de 1931 un huelguista del Sindicato Nacional de Teléfonos de la CNT fue tiroteado mientras jugaba a las cartas en un bar. Es un ejemplo más del conflicto laboral que la CNT tenía en la empresa de telefonía desde julio, en este tiempo los sabotajes contra las líneas telefónicas habían sido tan numerosos que el gobierno autorizó a disparar contra los saboteadores.

El 31 de agostó la tensión acumulada a lo largo de dos meses, explotó de forma irremediable. Ese día a las 16:00 un grupo de trabajadores de la Compañía de Teléfonos acaban de reparar unas líneas en el nº 4 de paseo Independencia, escoltados por dos parejas de la guardia civil. Cuando se iban a subir al camión sonaron varios disparos, la guardia civil respondió con fuego a la agresión, lo que provocó el pánico entre los transeúntes. En el intercambio de disparos hubo heridos graves; Serafín Rodríguez, Tomás López Gascón, Enrique Moret, Isidro Floria y Felipe Zarzuela. Isidro falleció. Solo uno de ellos, Serafín, pertenecía al grupo de trabajadores de telefónica, el resto eran civiles. Según los testigos fueron los disparos de la Guardia Civil los que causaron la mayoría de las víctimas, el propio gobernador reconocía al ministro, por telegrama, que no podía asegurar que la víctima no lo fuese por disparos de la guardia.

La UGT convocó para el 1 de septiembre una huelga en protesta por los incidentes, el gobernador apoyó la convocatoria de la UGT. Pero lo que no se esperaban era que la CNT se sumase a la convocatoria y además convocase otra jornada extra de huelga. El conflicto estaba servido. La CNT elevará el grado de conflictividad hasta extremos que recordaban a los de 1920 y la UGT decidirá no convocar la jornada de huelga.

La huelga, convocada por CNT paralizó toda actividad laboral durante 4 días en los que se generalizaron los graves incidentes.

El retén de seguridad fue impresionante; fuerzas del ejército y secciones de Infantería en todos los edificios oficiales, bancos, Telefónica y en el Mercado y las secciones de Caballería patrullando el Centro de Zaragoza. A lo largo del conflicto tendrán que llegar 200 guardia civiles de refuerzo.

El objetivo de los saboteadores fue la destrucción de las líneas telefónicas, arrancando cables y tubos de teléfonos para, a continuación, hacer hogueras. Sabotaje que se repitió en la plaza de Sas y en las calles Democracia, San Pablo y San Blas, entre otras. Pero no solo se limitaron a “objetivos telefónicos” durante los 4 días, los manifestantes trataron de volcar los tranvías que circulaban, se interrumpió la comunicación telefónica con Barcelona, se levantaron parte de las vías del tranvía en la calle Espartero y se arrojó una aguja tranviaria al río Huerva.

Los enfrentamientos fueron muy duros a los largo de los 4 días, habiendo heridos de bala por ambos bandos. Los primeros heridos fueros en el Arco de San Roque cuando la guardia civil disparó sobre Manuel Ortín Sebastián y José Catón Ara. Las versiones de lo ocurrido fueron contradictorias, según los heridos fue una agresión gratuita, según las autoridades, los heridos abrieron fuego primero. Pero a los heridos no se les incautó ningún arma.

Los tiroteos se repetirán con especial virulencia el miércoles y jueves en paseo Independencia y plaza San Miguel. En paseo María Agustín un sargento de la guardia civil resultará herido de bala en un enfrentamiento. En la calle Alfonso el herido será un cobrador del tranvía.

También habrá decenas de heridos entre ambos bando, fruto de las cargas y los enfrentamientos.

Así mismo hubo decenas de detenidos y el gobernador clausuró los sindicatos de la CNT.
Las mujeres se emplearon con dureza contra las autoridades, la guardia civil detuvo a varias de ellas, como a las hermanas Carmen, Isabel y María Carabantes Teseranque, por insultos y agresiones. En la Avenida de la República y paseo Independencia las obreras se tendieron sobre las vías para impedir la circulación de los tranvías, teniendo que ser desalojadas por la guardia civil.

El jueves 3 de septiembre, a las 16:00, la CNT convocó una asamblea en el Frontón Zaragozano, presidida por Mariano Andrés. Se acordó volver al trabajo y exigir al gobernador la libertad de los detenidos y apertura de los sindicatos en 48 horas. Asistieron a la asamblea varios miles de obreros.

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